El año en que la innovación se volvió humana: 12 lecciones del 2025
- Alexa Goldner Bicas
- 23 dic 2025
- 5 Min. de lectura

De la inteligencia artificial a la agricultura regenerativa, de los fondos de inversión que se reinventan a las startups que sobreviven.
Un año de aprendizajes reales y señales de lo que viene.
2025 fue el año en que la innovación dejó de ser velocidad y empezó a ser criterio. La IA se volvió infraestructura, la ciberseguridad dejó de ser nicho, la sostenibilidad pasó de costo a estrategia y la resiliencia dejó de ser romántica para volverse diseño.
Israel, España y LATAM no avanzaron igual, pero sí aprendieron la misma lección: la innovación se volvió más humana, más estratégica y más global.
En Noga vimos, acompañamos y conversamos con founders, inversores y equipos de innovación de Israel, España y LATAM.
Estas son 12 lecciones que resumen el año —y quizás anticipan lo que viene.

La IA dejó de ser promesa y se consolidó como infraestructura.
En 2025, la IA se integró en procesos cada vez más críticos: desde modelos predictivos de riego en el agro (CropX, Treetoscope), pasando por la digitalización inteligente de la salud (eWave), hasta plataformas de IA biomédica (CytoReason). También creció la demanda de capacitación —como vimos en nuestro trabajo con PROCOMER, donde muchas empresas buscaron entender cómo aplicar la tecnología de forma práctica.
Según McKinsey 2025, el 88% de las empresas ya usa IA en al menos una función, pero solo el 7% la ha integrado a escala. La adopción es masiva; la ventaja competitiva sigue abierta para quienes la implementen con intención y profundidad.
El valor que aporta: Estás frente a la mayor oportunidad de eficiencia de la década. Integrar IA en procesos clave o cambiar procesos puede darte velocidad, precisión y capacidad de escalar con menos recursos.

La hiperautomatización encontró su límite humano
En 2025 quedó claro que automatizar no es lo mismo que mejorar. Tanto Deloitte como MIT Sloan coinciden en que la IA —incluida la generativa— no reemplaza el criterio humano, sino que lo amplifica.
Deloitte subraya que la IA cambia el paisaje tecnológico, pero su impacto real depende de cómo se integra con las personas y los procesos existentes. Y según un estudio reciente del MIT Sloan, la IA es mucho más probable que complemente a los trabajadores que sustituirlos, aumentando la productividad cuando se combina con experiencia humana.
El valor que aporta: Tu ventaja no está en automatizar más, sino en integrar tecnología con criterio humano. Los equipos que combinan IA con experiencia, cultura y juicio estratégico logran resultados más sólidos, más rápidos y más relevantes.

La ciberseguridad se volvió transversal
La digitalización y el avance de la IA obligaron a todos —no solo a los bancos— a incorporar seguridad por diseño. En 2025, los ataques de ransomware al agro y a la producción de alimentos se duplicaron (Halcyon), y el sector ya figura entre las industrias más atacadas (CybersecurityGuide).
Casos como JBS o el reciente ataque a Jaguar Land Rover, que afectó su cadena de distribución, muestran que ninguna operación conectada está a salvo.
El valor que aporta: La seguridad por diseño protege datos, operaciones y reputación. Permite trabajar con clientes más grandes, cumplir regulaciones y construir sistemas confiables en ecosistemas digitalizados.

El capital busca propósito, no sólo retorno
La inversión con impacto dejó de ser un nicho.
Fondos como Seaya y Ship2B en España reforzaron su enfoque en sostenibilidad e impacto medible. El impacto se volvió un criterio estratégico, no reputacional.
El valor que aporta:
Para startups: Una tesis de impacto clara te ayuda a atraer inversores más alineados, pacientes y estratégicos.
Para inversores / empresas: Incorporar impacto te permite elegir compañías más resilientes, más regulatoriamente preparadas y más competitivas en mercados internacionales.

La resiliencia se volvió una estrategia, no una virtud
Las startups que prosperaron en 2025 no resistieron: se anticiparon.
Diversificaron ingresos, diseñaron escenarios y fortalecieron la adaptabilidad.
El valor que aporta: Para empresas, startups e inversores, la resiliencia dejó de ser táctica para convertirse en ventaja competitiva.

La convergencia tecnológica cambió las reglas
AI + biotecnología + datos + ciber ya no son mundos separados.
E lIsrael Innovation Authority 2025 High-Tech report muestra que Israel se consolidó como el hub deep-tech más importante del mundo fuera de EE.UU., con 1,500 empresas deep-tech activas que han recaudado $28.6B desde 2019, representando 35% del capital total del high-tech israelí.
Las áreas líderes: IA, semiconductores, medical devices, ciberseguridad y AgriFood.
El valor que aporta: Explorar tecnologías fuera de tu industria abre nuevas oportunidades: modelos más flexibles, productos más integrados y alianzas que aceleran el crecimiento.

Sostenibilidad = eficiencia
La sostenibilidad dejó de ser reputación y pasó a ser eficiencia: menor riesgo, mayor eficiencia y mejor resiliencia operativa.
El valor que aporta: Integrar sostenibilidad te permite ahorrar, optimizar recursos y competir en mercados que ya la exigen.

La colaboración entre regiones se consolidó
LATAM, España e Israel dejaron de operar de forma aislada. Más fondos convirtieron, más corporativos compartieron pilotos y más talento circuló entre ecosistemas. En 2025, fondos que colaboran con Noga - como AWZ e Il Ventures- ampliaron sus puentes de inversión.
El valor que aporta: Conectar ecosistemas abre acceso a talento, conocimiento, tecnología y capital.

La regulación tecnológica llegó para quedarse
Europa avanzó con el AI Act y LATAM empezó a adaptar marcos propios: Brasil con su Marco Legal da IA y países como Chile y México con iniciativas de gobernanza de datos e IA responsable.
El valor que aporta: Anticiparse a la regulación te permite entrar antes a mercados, ganar confianza institucional y evitar fricciones futuras.

La inversión ángel se volvió más estratégica
Los ángeles más relevantes no aportan sólo capital: aportaron industria, redes globales y visión internacional.
El valor que aporta: Para empresas e inversores, estos ángeles aceleran la validación, abren mercados y aportan inteligencia sectorial clave.

El storytelling salvó a muchas startups
En un año más frío para el capital, las organizaciones que comunicaron con claridad quiénes son, por qué existen y qué impacto generan fueron las que destacaron. Claridad es estrategia.
El valor que aporta: Una narrativa clara permite que empresas, inversores y aliados entiendan tu propuesta, tu impacto y tu visión. La historia correcta acelera acuerdos, partnerships y ventas.

El valor se creó en la intersección, no en compartimentos
El Israel Innovation Authority 2025 High-Tech Report revela que el valor más fuerte del high-tech israelí nace en la intersección: IA + semiconductores, IA + salud, IA + ciber, clima + biotecnología.
Con 39 deep-tech unicorns y centaurs y un valor acumulado que supera los $178B, Israel demuestra que el futuro no está en una sola industria, sino en combinar varias.
El valor que aporta: Las oportunidades más potentes aparecen cuando conectas disciplinas, industrias y geografías.
Ahí nace la innovación que redefine mercados.
Si 2025 fue el año en que aprendimos a innovar con criterio, 2026 será el año de la colaboración inteligente. Las regiones que más crecieron no fueron las más rápidas, sino las que supieron conectar talento, capital, tecnología y propósito.
Desde Madrid hasta Ciudad de México, desde Tel Aviv hasta Costa Rica, la señal es la misma: el futuro no se construye compitiendo, sino compartiendo.
En Noga creemos que la innovación que perdura es la que combina tecnología + propósito + personas. Y esa historia recién empieza.
Si te interesa llevar estas tendencias a tu equipo, tu estrategia o tu próximo proyecto, en Noga podemos ayudarte a leer el contexto, priorizar y diseñar lo que viene.




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